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viernes, 8 de abril de 2011

Proposición

Este anillo significa el sacrificio de las libertades,
por un compromiso de amor.
Ese amor que me lleva al espacio
y me hace cruzar la vía láctea en busca de tu alma.

La búsqueda por calor de tu piel en un constante frenesí de pasión,
la deuda justa de un ser por cariño recíproco.
Tú, aquel ser, el brillo que atraviesa el lente de mi cámara
y tu voz que retruena el micrófono de mi corazón.

Los luceros que me observan tras ese rostro de calmo temple,
pero con una inquietud que se esconde bajo toda tu piel,
que morena, cálida, escandaliza el tacto
y revoluciona mi ímpetu.

Tus labios que, al rozar los míos, hacen caer el mundo a nuestros pies,
dejando tu carmesí alojado en el ardor de aquel beso airoso
seguido por el movimiento de tu cabello deslizándose por tu cuello,
cayendo en tus hombros, como mi orgullo cae a tus pies...

...y obstinado me sumo a la lid por tu amor.

miércoles, 6 de abril de 2011

Eres

Eres el Alfa y Omega de mis recuerdos,
La profeta e historiador de mis memorias.
El Génesis en la comisura del éxodo de imaginación.
El lucero que ilumina mis noches
Y el lunar que resbala por mi piel.

martes, 8 de marzo de 2011

Hipocresía...

Cuando con imponente apretón de manos aparentas un glaciar entre dos universos, mientras bajo nuestro pellejo la carne se encuentra en ascuas de vehemencia y grotesca antipatía....

jueves, 30 de diciembre de 2010

Amo Cuando Mientes

Lo Amo,
Amo cuando todas las tardes espero tu llamado que nunca llegará.
Amo cuando dices que no se repetirá
Amo cuando finjes preocupación y preguntas ¿Cómo estás?
Amo cuando me miras como si en realidad hubiese un sentimiento detrás.

Aquellos besos cálidos, que prometes con determinación
Nunca a otro darás, ni aunque a la fuerza lo quisiera.
Nunca a ningún otro por mayor tentación,
Ni por mayor pasión que hubiera.

Lo Amé...
Amé cuando decías que la distancia no nos separaría,
Amé cuando prometiste que amor bastaría,
Amé cuando con vasto amor lo decías.

Cuando tus ojos brillaban al decir Te Amo
Y nuestros corazones a ritmo latían,
Tiempo aquél, cuando tu piel todavía... Me pertenecía.

lunes, 8 de noviembre de 2010

33 Chilean Miners Rescued:

Una telenovela de récord Guinness.


Ese día como cualquier otro llegué a mi casa cansado. No recuerdo si venía del liceo o había estado macabeando toda la tarde. Tomaba un Cappuccino y comía un pan con palta, mientras todos en la mesa, veíamos las noticias que la televisión no quejaba de mostrar. Cuando una me sorprendió (y eso, no es usual). 33 mineros bajo más de 700 metros de tierra. Nadie sabe si están vivos, nadie sabe si están muertos. Empezó a llegar la prensa al lugar, así como las familias. Llantos desconsolados, sollozos suplicantes por la máxima esperanza de la vida. Por poco, y muerte.
Los días comenzaron a pasar, se decía que lo mineros podrían haber llegado a esconderse en un refugio, de ser así, podrían lograr salvarlos. Una sonda fue enviada… pero erró. Otra sonda fue enviada… y cuando comenzaron a retirar el martillo, un pequeño paquete venía con él. Dentro del paquete, papeles con destinatario, y entre ellos, uno que decía “Estamos Bien en el Refugio Los 33”. Noticia nacional, euforia colectiva y obligatorio motivo de celebración. ¿Cómo era capaz de suceder algo así? Muchos no daban fe de que estuvieran vivos, y de estarlo, que dañados y sin posibilidad de vivir se encontrasen. Pero no fue así, el día en que el famoso papelito hacía portada, se consiguió la próxima. La cara de uno de los mineros, grabada cuando los ingenieros rescatistas enviaron una cámara. Todo Chile frente a la pantalla de la Televisión. 
“¡Chilenos tenían que ser weon! Pa’ que cachís lo valientes que son los weones, ¡Puros toquis aquí! Ese tipo de pensamiento no sólo lo sintieron aquellos encargados de rescatar y que estaban presenciando la situación directamente, sino que todo un pueblo vibró por lo mismo. Eran la máxima representación de la vida sacrificada del hombre de clase baja y que ahora salía a todo el mundo. Sí, todo el mundo; pronto llegó desde CNN y la BBC hasta Telecanal o La Red. Las familias de los mineros veían con ilusión y orgullo como el resto de las personas quedaban impactadas con la cantidad de sacrificios de estos hombres, y que los demás reconocerían.

Fue poco el tiempo que pasó para que todos se dieran cuenta que Chile estaba realmente “On The Map” para el resto del mundo. Excepto por uno que otro rezagado antisocial, todos estaban orgullosos de ser chilenos; de la tierra del terremoto, las playas con bandera roja, su vasta extensión, su desierto, ahora con un oasis llamado “Campamento Esperanza”, su Sur y su Antártico no explorado, su  cordillera de los Andes. El Smog, ajetreo de la gran ciudad ya no importaba, lo que la rompía era llegar a casa a ver la transmisión de los mineros en la mina, y así no estar perdido al otro día cuando sea el principal tema de conversación.

Todos se sentían como verdaderos Toquis empaladores, hijos de Lautaro. Con lo mejor de Pedro de Valdivia también. Las portadas de los diarios alrededor del mundo hablaban también sobre el tema. Los chilenos nos encontrábamos impresionados, de la forma en que la garra y las ganas de vivir pueden solucionarlo todo.
Empezó a pasar el tiempo y la noticia ya no era tan entrete, pero aún así nos sentíamos unos ganadores. Hasta el día en que dijeron “La t-130” ha logrado su cometido, hemos llegado a los mineros. Luego vino la famosa cápsula Fénix2 y luego, los preparativos. Mayor parafernalia no se hubiera podido conseguir para tan pequeño grupo de personas… Si me permiten decirlo, creo que se les pasó la mano, inconcebible el hecho de que, mientras rescatasen a los mineros, pasen propagandas por el borde de la pantalla. No sólo esto tuvo impacto en el creciente “Chilenismo Chileniano”, sino que se volvió una verdadera telenovela, con personajes líderes, familias separadas y triángulos amorosos. Un verdadero show (es más… al acabar de sacar a los mineros, pensé que vendría una 2da temporada “El derrumbe a los rescatistas”.

Y así fue como Fénix llegó, con mineros que salieron riendo y abrazando a todos, echando barra y gritando. Si eso no es coraje y garra, discúlpeme, porque entonces no conozco los conceptos muy bien.
Días eternos, en los que se escuchaba C-H-I todo el día.
Chilenos Esforzados, buenos pa’ la talla, humildes, garreros, etc. Etc., eso es lo que quedó para la gente. Pronto todos querían ser mineros, porque representan al buen chileno.
Como siempre, no falta el chaquetero que empieza a burlarse de la figura de Don Piraña Piñera, o a decir que esto de los mineros es un tongo para aumentar la fama del presidente y posicionar al país dentro de la escena mundial (Sí ese es el caso, entonces que bien planeado fue todo).
En mi opinión, el chileno se ve reflejado porque el obrero es fundamental en nuestra sociedad. Son la base de la mano de obra, por lo que siempre deben estar en las sociedades. El Chileno se caracteriza por la “chacota” y así es como lo vemos en estos hombres. Además de sus ejemplos de valor, amor, amistad y garra. Esperemos que, para poder seguir manteniendo ese pensamiento, no haya que repetir el estímulo. 
No creo que haga falta decir más, es obvia la influencia que tuvo este caso en el potente patriotismo naciente de nuestra nación, sumada a hechos como el terremoto, el mundial, etc., y que sigue en desarrollo, en los próximos meses, es de esperar que vaya en aumento, la gente preparará más empanadas y todo ese tipo de cosas. Además de que esa transmisión por  todos los canales durante horas seguidas, quedará en la memoria popular por mucho tiempo, y ya es parte de nuestra historia

Algún idiota pasó escribiendo por aquí...!

sábado, 23 de octubre de 2010

Bicentenario (o algo muy parecido)

Como todos los días de la semana, dieron las 6.15.
Como todos los días de la semana, dormí otros 5 minutitos más
Como todos los días de la semana, me terminé levantando a las 7, me vestí apurado, tomé mi mochila y corrí al paradero.
Como todos los días de la semana, la micro no le paró a los estudiantes.
Como todos los días de la semana, llegué atrasado al liceo… 


Sólo para recibir un “¿Hiciste el ensayo de lenguaje? Como es costumbre, no lo había hecho, me dediqué el día anterior a chatear por facebook, a tomar Coca-Cola y ver el Morandé. Por suerte mi compañero de puesto traía un netbook con wi-fi y todos esos gadgets incluidos. Abrí un Word, me puse a escribir y a última hora, cuando todos regresaban del recreo, terminé. 
Pedí permiso al profesor para ir a imprimir, le dije lo excelente docente que era y cómo me había inspirado… Mas me respondió “¡Vuelva a sentarse!”… insistí… “Profe, se acercan las fiestas patrias, hágame un favor de chileno a chileno” Y el profesor me dejó salir.
Fui a comprar hojas al negocio, pero no tenía una de esas monedas relucientes de $100, la tía me miró con lástima, y aproveché para decir “¿Me lo fía?” ella dijo “Ya, pero confío en ti, no me vengay con el cuento del tío”. Contento con mi alba adquisición, partí con mi hojita a la sale de enlace, para recibir un “No puedes estar aquí en horario de clases”. No conforme, le comenté que el profesor me había autorizado, no dio brazo a torcer… Pero no me rindo tan fácil “Ya po, tío, se nos viene el 18 y no quiero pasar la fecha con malas notas”, me miró simpáticamente y dijo “Dale, pero hazla rápido”. Imprimí el trabajo y corrí a la sala. El profe me miró con una cara de “Igual te pondré un 5”, pero le conté mi historia. El sonrío y dijo “Bueno, así funcionan las cosas acá po’, hay que acostumbrarse no más”.

El resto, un día común de clases.


Tocaron la campana, fui al almuerzo “Tía no tengo beca, pero es que ehhmm, eehm… a sí, tengo que quedarme a un ensayo de teatro, usté cacha po’”, pasé con una sonrisa de ganador petulante y me encontré con la no grata sorpresa de que la fila era larguirucha. Pero a lo lejos divisé al típico ex – compañero de curso o ente conocido del liceo, no me di cuenta y ya estaba con una bandeja en la mano, sentado en la mesa junto a mis amigos. Era de esperarse, empezamos a poner sobrenombres despectivos a las tías del casino y a reprochar lo mala que sabía la comida. Sí, lo sé, me puse chaquetero.
A la salida, fui con unos amigos a fumar y tomar, y acabo de cumplir la mayoría de edad hace una semana. Llegué a las 8 a mi casa con la excusa de que estaba “estudiando”. Me fui a mi pieza, me dediqué a chatear. La tele estaba prendida y salió una noticia con Alan García; “Peruanos de mierda” fue lo primero que atiné a decir. Escuché un poco de música gringa y a las 2 a.m. me fui a acostar. Tenía que hacer otro ensayo más, lo olvidé por completo.

Se acercaba la semana de las fiestas patrias.


De pronto, todas las personas vestían blanco, azul y rojo. Todas las personas exaltaban el nombre de su queridísimo país, se apoyaban, gritaban “Ce Hache I” y todos eran amigos. Veían a los extranjeros vecinos y les decían “devuélvete a tu país”. Se congregaban en las calles a ver un par de luces mientras se golpeaban, empujaban y no respetaban. Salían más delincuentes a las calles para costearse el asadito y el copete. Más ebrios en las calles, más vicio en todos lados.

Me parece un poco irónico que acercándose una fecha que se supone debe ser “CHILENA” nos dediquemos a cosas totalmente de origen extranjero, lo único que el Chileno conserva de su Chilenidad, son generalmente defectos. No, no estoy siendo antipatriota, porque amo mi país. Sí, estoy siendo autocrítico, porque soy parte del mismo mal. Vemos como se manifiesta el “chaqueteo”, la “patudez”... así como cosas que no es necesario seguir nombrando, creo que las dejé bastante claras con mi anterior relato. Y esto no es reciente, efectivamente esto es parte de un desarrollo de 200 años, que han labrado la personalidad del chileno; Simpático, bueno pa’ la talla, audaz, solidario, esforzado… o flojo, individualista, pollo, chaquetero y/o maricón.

En un principio, pensé que este año sería distinto, que todo el año la chilenidad se viviría en la piel… pero pasó Septiembre y no volví a ver chicha, emboque y cueca. Pero algo sí quedó… algo que está impregnado desde hace muy poco en los chilenos; El Patriotismo. Me parece curioso, esto es reciente, creo, y apostaría mis fichas al terremoto y a la obtención de la presidencia de nuestro Tío Sam Tío Piñerín (No me atrevo a juzgarlo como persona, no lo conozco, pero sí creo que es un gallo muy vivo). Procesémoslo un poco, terremoto, gente ayudándose, Tsunami, reconstrucción, Teletón, cruzadas solidarias, Mundial de Fútbol, “¡Vamos Chilenos!” y toda esa vaina propagandística, y el año del Bicentenario, y los mineros atrapados, y que son 200 años de historia y bla bla bla… Mientras el cantón de reclutamiento se copa, y hay más gente que daría la vida por su país. No lo critico, me agrada el hecho de que se identifiquen con una franja de tierra multifacética y una historia de mestizaje increíble. Por imágenes que han quedado en la retina de las personas, sonidos que aún retruenan en sus tímpanos, rugosidades que aún pueden palpar. 


Pero me tiene preocupado.


Mientras las relaciones exteriores se complican, nos damos el lujo de mostrar “todo” nuestro poderío militar en una revista naval. “Es que es el Bicentenario”.
Mientras hay gente que dice “Chile celebra 200 años de su Independencia”…
No Señora, Chile conmemora la 1º Junta… ah, ya saben a lo que me refiero.


Por mi parte, les diré que me gustan las cosas así como están, el sentimiento me agrada, pero me preocupa el hecho de la masiva propaganda. Prácticamente, nos están gritando que pretenden reclutar a todos e ir a ganar por “El país de los 200 años”. Ámense, pero no subestimen a los demás. Identifíquense, pero no rechacen, Porque aún espero por el “Y verás cómo quieren en Chile, al amigo cuando es forastero”. Creo que es suficiente por hoy, espero que para el 2011 la gente pueda tener pensamiento propio y no guiarse por las masas. Y no le digo que no crea en su país. Ama tu país, pero no necesariamente a TODA su gente…
Y esa es la volá Bicentenaria

jueves, 14 de octubre de 2010

Cenizas

Miré el reloj, 3:00 a.m., puntual. Hace tiempo que mi cronógrafo biológico no bregaba de tal forma. Cerré mis ojos, volví a soñar con tu silueta caminando del tocador al tálamo. Delirante, cautivante y sensual.
Mas desperté a las 3:33, y no había nadie amenizando el lecho.
Me arrastré hasta la cocina, tu voluntad aún se expandía en el cerámico, las paredes... lo ignoré. Sin embargo fui incapaz de abrir las puertas de la alacena. me embriagué de la cañería. 
Jadeé hasta llegar al baño, extasiada y relente inmersión. En mi cabeza aún susurraban tus promesas, pero lo que es peor, retronaban las mías.
No encontré toalla, tampoco la necesitaba... me inmiscuí en el lienzo de mi cama. Lloré, mi existencia se desvanecía, perecía ante el calvario de mi gesta, desmesurada aflicción por mi hazaña. Tu sollozo, sólo eso bastaba para maldecirme, no podía volver a pestañear; no podía volver a sabatizar mis energías.
Lo hecho, hecho está. Ya no volverás a verla más, hiciste que te dejara. Solo, taciturno y abúlico. Mi torso aún rodaba de la cama al suelo, implorando por tu pronta vuelta, regreso que nunca sucedería, y a pesar de tenerlo asumido, no podía parar de martirizarme. 

A las 4:57, decidí seguir adelante.

Acongojado, transité el cuarto en busca de mis prendas que por tu ímpetu yacían en los rincones. Ignoré las tuyas. Cogí las llaves, cerré el cuarto, la casa y subí al auto, permanecí inmóvil los siguientes 15 minutos. Embelesado por el simpático movimiento de las ratas que ya empezaban a llegar, reaccioné; Reversa, acelerador, freno, embrague, primera, acelerador, embrague, segunda, freno. Así hasta llegar al 24/7.
Un brío atosigante me encauzó al pasillo de licores. "Jack Daniel's Old Time Old No.7 Brand Quality Tennessee Sour Mash Whiskey"... menuda etiqueta, para algo que sólo sentirás unos instantes antes de sucumbir.
Otra lozanía me guió a comprar cigarrillos, mas sólo atiné a comprar unos Camel corrientes. Seguí mi recorrido, compré loción para después de afeitar, un par de colonias, parafina y un helado. Saqué un par de revistas y pasé a recargar el Zippo que me regalaste. 
Estuve otros 15 malditos minutos en el estacionamiento, con el que juré sería el último tubo cancerígeno que entraba en mi cuerpo, nunca había degustado uno tan compasivo, me tenté a continuar con otro. Pero mi determinación era clara, regalé la cajetilla al indigente de ocasión, subí al auto y emprendí mi senda de regreso.

Reversa, acelerador, freno, embrague, primera, acelerador, embrague, segunda, freno. Así hasta llegar a casa.

Destapé a mi amigo Daniel's y reposé en el sillón, un vahído incauto peregrinó mi forma. El gimoteo volvió.
Primero fue una pañoleta, luego filo el que sació mi dolor, ya no eran saladas gotas las que recorrían mi faz y mis palmas. Por mi cuerpo helado, tibio corría el carmesí.

¿Y tus ganas de seguir adelante?

Se desvanecieron, junto con nuestros sueños...
Se disiparon, cuando decidiste darme la espalda...
Se esfumaron, cuando creíste que sólo el sexo me haría mejor...
Se atenuaron, cuando tu egoísmo empinó y nos dejó de lado...
Se derrumbaron, junto con nuestro amor.

Analicé nuestra última conversación, el sexo que me vendiste como reconciliación, que era un adiós y te encontré la razón, seguía amándote. No era justo que te llevaras la peor parte de nuestra ruptura. 
Quise remendar lo mal perdedor que fui. 
Quise dejar todo atrás, era tiempo de dar un paso adelante.
Volví a la cocina, esta vez pude abrir la alacena, saqué un bocadillo, llevaba horas sin comer. Rocié las colonias que había comprado por donde tu esencia aún me imploraba que parase.
Caminé a paso tranquilo al baño, me afeité, me eché de la rica loción que acababa de comprar. Volví al cuarto, que aún murmuraba tu nombre. Ordené, tomé todas tus ropas, y en una bolsa, las puse.
Volví a la cocina, aquel lugar de nuestra última lid.

8:23

El suave líquido husmeó indiscreto. A pesar de lo gélido, logre encontrar el poco calor que restaba de tu seno. Te rodeé, aunque inerte, no era recíproco. Tomé tus manos, te escuché decir "Ya no te amo" una vez más. Mientras tus luceros aún permanecían estáticos impregnando mi visión, descifrando mi pretensión. Te besé, ya sin preocuparme de tu reacción. mi intención llegó a mi bolsillo, hasta tu dádiva que recargué.
Y ahí, anegados dentro de la cocina, nos sentimos por última vez. La corona friccionaba el mineral, cuyo destello abrumaba el pabilo, que apasionaba nuestra laguna, y nuestra laguna incineraba tus recuerdos.

Y donde hubo fuego, sólo un par de cenizas quedaron.