Una telenovela de récord Guinness.
Ese día como cualquier otro llegué a mi casa cansado. No recuerdo si venía del liceo o había estado macabeando toda la tarde. Tomaba un Cappuccino y comía un pan con palta, mientras todos en la mesa, veíamos las noticias que la televisión no quejaba de mostrar. Cuando una me sorprendió (y eso, no es usual). 33 mineros bajo más de 700 metros de tierra. Nadie sabe si están vivos, nadie sabe si están muertos. Empezó a llegar la prensa al lugar, así como las familias. Llantos desconsolados, sollozos suplicantes por la máxima esperanza de la vida. Por poco, y muerte.
Los días comenzaron a pasar, se decía que lo mineros podrían haber llegado a esconderse en un refugio, de ser así, podrían lograr salvarlos. Una sonda fue enviada… pero erró. Otra sonda fue enviada… y cuando comenzaron a retirar el martillo, un pequeño paquete venía con él. Dentro del paquete, papeles con destinatario, y entre ellos, uno que decía “Estamos Bien en el Refugio Los 33”. Noticia nacional, euforia colectiva y obligatorio motivo de celebración. ¿Cómo era capaz de suceder algo así? Muchos no daban fe de que estuvieran vivos, y de estarlo, que dañados y sin posibilidad de vivir se encontrasen. Pero no fue así, el día en que el famoso papelito hacía portada, se consiguió la próxima. La cara de uno de los mineros, grabada cuando los ingenieros rescatistas enviaron una cámara. Todo Chile frente a la pantalla de la Televisión.
“¡Chilenos tenían que ser weon! Pa’ que cachís lo valientes que son los weones, ¡Puros toquis aquí! Ese tipo de pensamiento no sólo lo sintieron aquellos encargados de rescatar y que estaban presenciando la situación directamente, sino que todo un pueblo vibró por lo mismo. Eran la máxima representación de la vida sacrificada del hombre de clase baja y que ahora salía a todo el mundo. Sí, todo el mundo; pronto llegó desde CNN y la BBC hasta Telecanal o La Red. Las familias de los mineros veían con ilusión y orgullo como el resto de las personas quedaban impactadas con la cantidad de sacrificios de estos hombres, y que los demás reconocerían.
Fue poco el tiempo que pasó para que todos se dieran cuenta que Chile estaba realmente “On The Map” para el resto del mundo. Excepto por uno que otro rezagado antisocial, todos estaban orgullosos de ser chilenos; de la tierra del terremoto, las playas con bandera roja, su vasta extensión, su desierto, ahora con un oasis llamado “Campamento Esperanza”, su Sur y su Antártico no explorado, su cordillera de los Andes. El Smog, ajetreo de la gran ciudad ya no importaba, lo que la rompía era llegar a casa a ver la transmisión de los mineros en la mina, y así no estar perdido al otro día cuando sea el principal tema de conversación.
Todos se sentían como verdaderos Toquis empaladores, hijos de Lautaro. Con lo mejor de Pedro de Valdivia también. Las portadas de los diarios alrededor del mundo hablaban también sobre el tema. Los chilenos nos encontrábamos impresionados, de la forma en que la garra y las ganas de vivir pueden solucionarlo todo.
Empezó a pasar el tiempo y la noticia ya no era tan entrete, pero aún así nos sentíamos unos ganadores. Hasta el día en que dijeron “La t-130” ha logrado su cometido, hemos llegado a los mineros. Luego vino la famosa cápsula Fénix2 y luego, los preparativos. Mayor parafernalia no se hubiera podido conseguir para tan pequeño grupo de personas… Si me permiten decirlo, creo que se les pasó la mano, inconcebible el hecho de que, mientras rescatasen a los mineros, pasen propagandas por el borde de la pantalla. No sólo esto tuvo impacto en el creciente “Chilenismo Chileniano”, sino que se volvió una verdadera telenovela, con personajes líderes, familias separadas y triángulos amorosos. Un verdadero show (es más… al acabar de sacar a los mineros, pensé que vendría una 2da temporada “El derrumbe a los rescatistas”.
Y así fue como Fénix llegó, con mineros que salieron riendo y abrazando a todos, echando barra y gritando. Si eso no es coraje y garra, discúlpeme, porque entonces no conozco los conceptos muy bien.
Días eternos, en los que se escuchaba C-H-I todo el día.
Chilenos Esforzados, buenos pa’ la talla, humildes, garreros, etc. Etc., eso es lo que quedó para la gente. Pronto todos querían ser mineros, porque representan al buen chileno.
Como siempre, no falta el chaquetero que empieza a burlarse de la figura de Don Piraña Piñera, o a decir que esto de los mineros es un tongo para aumentar la fama del presidente y posicionar al país dentro de la escena mundial (Sí ese es el caso, entonces que bien planeado fue todo).
En mi opinión, el chileno se ve reflejado porque el obrero es fundamental en nuestra sociedad. Son la base de la mano de obra, por lo que siempre deben estar en las sociedades. El Chileno se caracteriza por la “chacota” y así es como lo vemos en estos hombres. Además de sus ejemplos de valor, amor, amistad y garra. Esperemos que, para poder seguir manteniendo ese pensamiento, no haya que repetir el estímulo.
No creo que haga falta decir más, es obvia la influencia que tuvo este caso en el potente patriotismo naciente de nuestra nación, sumada a hechos como el terremoto, el mundial, etc., y que sigue en desarrollo, en los próximos meses, es de esperar que vaya en aumento, la gente preparará más empanadas y todo ese tipo de cosas. Además de que esa transmisión por todos los canales durante horas seguidas, quedará en la memoria popular por mucho tiempo, y ya es parte de nuestra historia
Algún idiota pasó escribiendo por aquí...!
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Por los Dragones Galácticos, exprésate claramente :)